Ventajas de la mediación

Ventajas de la mediación

El Comité de Asuntos Legales del Parlamento Europeo, en un estudio presentado en febrero de 2014, constató que sólo un 1% de los litigios civiles y mercantiles surgidos en Europa se resolvían en mediación. Sin embargo, la mediación tiene un gran potencial y se emplea habitualmente en países de tradición anglosajona.
La dificultad radica en que las partes decidan acogerse a la mediación pero, una vez iniciada, el porcentaje de finalización con acuerdo es muy alto. En Catalunya, el Centre de Mediació de Dret Privat, en 2014, barajó un porcentaje de acuerdo del 50%. No obstante, incluso podría llegarse a un 80%.
La mediación constituye una herramienta ágil y eficaz para resolver la mayoría de conflictos. Existe en nuestra sociedad una tendencia a negar o ignorar el conflicto, o afirmar que no es tuyo sino del otro. No resulta fácil reconducir las emociones negativas que supone el conflicto y optar por gestionar positivamente el mismo y buscar una solución por la vía del diálogo, como es la mediación. Sin embargo, esta elección tiene muchas ventajas y aporta valor añadido a quienes optan por la misma.
Cuando acudimos a la vía judicial, me refiero al ámbito civil y mercantil, las partes desde un inicio deben delimitar sus peticiones La Sentencia que se dicte otorgará o denegará las mismas, de manera que una parte ganará y otra perderá. Ello es distinto en un proceso de mediación. Las partes, asesoradas por sus abogados, con la ayuda del mediador, imparcial y neutral que facilitará el dialogo entre ellas, se autoresponsabilizan de solucionar la disputa, negocian y trabajan colaborativamente durante el proceso para construir una solución. En el caso de que la mediación finalice con acuerdo, todas las partes estarán satisfechas y se sentirán ganadoras. Además, probablemente conserven su relación e incluso pueden surgir nuevas oportunidades de negocio.
Es importante conocer que las personas que intervienen en la mediación no pueden revelar ninguna información conocida a consecuencia de la misma. Esta obligación de confidencialidad, que pueden modificar de forma expresa y por escrito las partes, constituye otra de las ventajas de la mediación, puesto permite preservar la imagen y reputación de las empresas o particulares.
Además las partes pueden decidir elevar a público o homologar judicialmente el acuerdo, de manera que tenga la misma fuerza ejecutiva que una Sentencia judicial.
Otra ventaja es que se trata de un proceso voluntario. En cualquier momento las partes pueden abandonar el mismo y acudir a vía judicial o arbitral, rápido, suele durar entre 2-3 meses, incluso hay contiendas mercantiles que se resuelven en días, flexible, puesto el mediador acuerda con las partes cuando se efectuaran las sesiones.

 

Finalmente, hay que señalar que los costes económicos son más reducidos que un
proceso judicial o arbitral y se conocen desde el inicio del proceso.

En definitiva, la mediación nos aporta valores como el diálogo, el respeto y la responsabilidad en el ámbito de la resolución de conflictos. Sería deseable que se generalizara la misma y se introdujeran cláusulas de mediación en contratos, en Estatutos de sociedades, en Protocolos de la empresa familiar, testamentos u otros.

¿Confía la gente en la mediación?

¿Confía la gente en la mediación?

Ponente en el Simposium organitzado por GEMME. Transcribimso aquí el artículo publicado en la web del Simposium .

Cuando subes a un autobús no te cuestionas sobre la caducidad del carnet de conducir del conductor, o si el autobús tiene los frenos en condiciones. Simplemente confías.

Nelson Mandela se alió con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, François Pienaar, para ayudar a unificar su país. El recién elegido Presidente Mandela sabía que, tras el apartheid, su país seguía dividido racial y económicamente. La confianza en sí mismo y en los otros le impulsó a utilizar el deporte como herramienta de unión y, gracias a su gran habilidad, consiguió su sueño. John Carlin en “El factor Humano” dice que la debilidad de Mandela por confiar demasiado en la gente era su mayor virtud.

Para que la mediación llegue a implantarse en nuestro país, necesitamos este inestimable valor, la confianza.

Necesitamos que los posibles derivadores, en especial jueces, magistrados y abogados confíen en la mediación como sistema alternativo o complementario a la justicia ordinaria. Pero no sólo como un sistema que descongestionará los juzgados sino como una herramienta efectiva que puede solucionar definitivamente los conflictos.

Es conveniente que los abogados, y el resto de asesores de las partes, tengan confianza en ellos mismos y no duden en sugerir a sus clientes la mediación, de manera que no crean que recomendar la mediación es un síntoma de debilidad o de incompetencia.

Además, para que la negociación asistida tenga un buen resultado es necesario que las partes confíen en la calidad del proceso de mediación, en la institución de mediación y en concreto en el mediador o mediadores que gestionaran el proceso.

Los mediadores hemos de confiar en nosotros mismos, en nuestros conocimientos y en nuestras habilidades aprendidas durante nuestro proceso de formación como mediadores. También debemos conseguir que las partes confíen en su propia valía personal, en su capacidad para resolver sus propios conflictos. Además la confianza es también necesaria para reconocer a la otra parte en disputa.

Me pregunto, ¿cómo podemos generar tanta confianza? ¿dando a conocer la mediación? ¿protegiendo la confidencialidad del proceso de mediación? ¿velando por una mediación de calidad? ¿efectuando algún tipo de control sobre el proceso de mediación?

Confío en que el Simposio que se va a celebrar en los próximos días nos dará algunas respuestas, y que las cuestiones y el debate puedan generar las raíces para sostener esta confianza, tan necesaria para que la mediación llegue a implantarse como medio alternativo o complementario a la vía judicial.

Participación en conferencia del Colegio de Abogados de Barcelona y Vic

Impartí al ICAB , el pasado 26 de julio 2012, y al ICAVIC el 25 de octubre de 2012, una conferencia con el título de «Mediación una nueva herramienta para resolver conflictos», en la misma expliqué el que es el proceso de mediación, regulación, principios, herramientas del mediador, y diferencias con proceso judicial y con el arbitraje, haciendo especial referencia al papel del abogado en la mediación. A continuación se transcribe el artículo publicado por una asistente a la conferencia de la ICAB y a las conclusiones que llegó:

Entra en vigor la nueva Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles en España (Ley 5/2012 de 6 de julio)
Por Sandra Schramm (Rechtsanwältin – Abogada del Departamento Mercantil de BROSA)

El pasado 26 de julio, justo un día antes de que entrara en vigor la nueva Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles (Ley 5/2012, de 6 de julio), asistía en el ICAB a una muy interesante conferencia sobre las ventajas de la mediación a cargo de Montserrat Purtí i Pujals, abogada y mediadora de conflictos.

Como abogados, parecemos programados a la confrontación con la parte contraria, y aún tratándose de una negociación extrajudicial, con el ánimo de ser lo más objetivos posible para conseguir un acuerdo, nos cuesta distinguir entre una negociación y una mediación.

Centrémonos en el concepto. En la mediación, ni somos nosotros ni el Juez sino las partes del conflicto las que resuelven, como protagonistas, su propio conflicto con la ayuda de un mediador, dependiendo únicamente de su predisposición e iniciativa para llegar a la resolución. La mediación permite soluciones creativas (naturalmente que la negociación y los juicios también las permiten) pero debemos admitir que el proceso de mediación es menos costoso y más rápido que un pleito judicial por lo que podríamos afirmar que “crea más empatía”. Por supuesto que nosotros los abogados no quedamos al margen, aunque nuestra labor empieza en un punto posterior del conflicto, y ahí es precisamente donde debería percibirse el valor añadido que aportamos.

La nueva Ley de Mediación supone la incorporación de ciertos aspectos de la Directiva Europea 2008/52/CE, obviamente tarde, puesto que el plazo para la transposición en ley nacional terminó el 21 de mayo de 2011. Pero el retraso ha valido la pena ya que la nueva ley no solo establece normas mínimas para fomentar la mediación sino que, a diferencia de la Ley 15/2009, de 22 de julio (Ley del Parlamento Catalán) en la que la mediación acaba en una simple acta final firmada por el mediador, la nueva ley nacional establece un régimen general aplicable a todo tipo de mediación en el ámbito civil y mercantil con la posibilidad de tener efecto jurídico vinculante para el acuerdo obtenido.

Los principios elementales de la mediación son:

la confidencialidad sobre todos los documentos e informaciones obtenidos durante las sesiones,
la voluntad de las partes en participar e interactuar para conseguir un acuerdo, y
la imparcialidad del mediador que incluye la obligación incondicional de informar a las partes de cualquier comunicación, charla o sesión mantenida con la otra parte.
La tarea del mediador consiste en “positivizar” el conflicto, ni toma decisiones ni asesora a las partes sino que las anima para que hablen de sus intereses, que tomen en consideración el futuro de su relación. Como he apuntado antes, los abogados no quedamos fuera de este proceso, ya que podemos intervenir en las sesiones con el mediador, actuar en la redacción de la acuerdo de mediación o, en la fase final de formalización de los acuerdos ante el Notario o el Juez.

Así, a partir del 27 de julio, para mediaciones en el ámbito civil y mercantil en España, hay que tener en cuenta esta nueva Ley 5/2012, de 6 de julio, junto con la Directiva 2008/52/CE, de 21 de mayo, la Ley catalana 15/2009, de 22 de julio y el Código de Conducta Europeo para Mediadores.